Comunicado Público en torno al debate sobre la libertad condicional

Valparaíso, 4 de Mayo. 2016

El derecho de libertad condicional otorgada a 724 personas condenadas en la Región de Valparaíso el pasado Viernes 29 de Abril, ha generado impacto público y reacciones de diversos sectores del país, muchas de las cuales han evidenciado una visión discriminatoria, violenta y deshumanizada sobre las personas privadas de libertad. Como Corporación GALERNA, institución con trayectoria en intervención e investigación  relacionadas con las realidades de las personas privadas de libertad y sus familias, creemos que es relevante situar una perspectiva distinta en el debate público que permita ampliar y profundizar la discusión. Para ello consideramos pertinente señalar:

  1. Los medios de comunicación masivos han entregado una información parcial y tergiversada, fomentando así la inseguridad social y el rechazo de la población en general a este tipo de beneficios legales. Reiterados titulares de prensa escrita, televisiva y radial han instalado la idea de que lo sucedido en la Región de Valparaíso es un término anticipado de las condenas, lo que no corresponde a la realidad, dado que la libertad condicional no extingue ni modifica la duración de la pena, si no que es un modo particular de hacerla cumplir en libertad bajo la tutela de Gendarmería. Así también, los medios han magnificado los riesgos de reincidencia, invisibilizando la evidencia de diversos estudios a nivel nacional e internacional, que demuestran que las tasas de reincidencia en el caso de libertad condicional son considerablemente menores en comparación a las personas que cumplen totalmente sus condenas en prisión.
  1. Pensar la inclusión de personas que han cometido algún delito, implica romper con prejuicios y estigmas sociales profundamente instalados en la sociedad. Por ello, es importante que actores relevantes en la construcción de opinión pública, como los medios de comunicación masivos, sean responsables en la entrega de información sin prejuzgar y sesgar la mirada sobre las personas privadas de libertad.
  1. Diversos grupos de poder han insistido en instalar la delincuencia y seguridad ciudadana como el gran problema país, señalando como única forma de solución lo punitivo. No obstante, las estadísticas demuestran que Chile posee tasas de delitos graves significativamente menores que en otros países de la región, lo que contrasta con las altas tasas de encarcelamiento existentes en el país.
  1. No desconocemos que el fenómeno de la delincuencia es real, que tiene diversas manifestaciones violentas, que existen personas y comunidades víctimas de actos delictivos, pero cuestionamos que la cárcel sea entendida como la forma principal de solución a esta problemática. Al contrario, las denominadas políticas de tolerancia cero, el endurecimiento de las condenas, el aumento de sistemas de control y vigilancia, no inciden en una baja significativa de los delitos, sino más bien profundizan la fragmentación social y el temor. Así, las penas sustitutivas de prisión, los beneficios intrapenitenciarios y la libertad condicional, son medidas que posibilitan un abordaje más integral de esta problemática.
  1. Este debate no debe desconocer que Chile presenta altos niveles de desigualdad, evidenciados por distintos organismos internacionales, lo que se traduce en pequeños grupos que concentran riqueza y privilegios y una mayoría de la población que debe lidiar con trabajos precarios, un sistema de salud deficiente, con un sistema educativo que reproduce desigualdades, en definitiva con una precarización de la vida en general. Lo anterior también se evidencia en el Sistema Judicial y Penal; conocidos son los casos de empresarios y políticos que han cometido delitos de connotación pública, sin embargo, reciben sanciones menores que no tienen ningún correlato con el daño causado y la gravedad del delito cometido. En cambio, una rápida mirada a las cárceles, muestra cómo opera la condición de clase, es decir, una gran mayoría de las personas privadas de libertad provienen de sectores que se encuentran en condiciones de pobreza.
  1. Consideramos necesario problematizar los discursos públicos y el tratamiento que hasta ahora ha hegemonizado el debate, cuestionando su abordaje parcial que tiende exclusivamente a lo punitivo y al control policial. Por el contrario, es necesario concentrar los esfuerzos en ampliar y mejorar las medidas que apoyen la inclusión de las personas privadas de libertad, en pos de la construcción de una sociedad más justa.

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